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Los palacios en la edad media y en el Renacimiento

 

EN la Florencia medieval, y luego durante el Renacimiento los palacios son simplemente casas espléndidas, estructuras arquitectónicas excepcionales, o más corrientes, según el edificio del que se trata. El italiano, conserva hoy en dia a la palabra un sentido corriente, más o menos equivalente al español "edificio", lo que traduce bien el hecho que hubo muchos en todas las ciudades de Italia, y que parecían probablemente bastante corrientes. En su Vocabolario Toscano dell' Arte del Disegno, Filippo Baldinucci escribe en 1691 que un palacio es una "Casa grande, e per lo più isolata, e comunemente s' intende per tal voce ogni grand'abituro". Se percibe bien una diferencia de sentido muy señalada. Sea como sea, estas definiciones no hacen gran caso de la manera en que se fabrican progresivamente estos grandes palacios medievales, antes de pasar a ser, a menudo durante el Quattrocento y después, las suntuosas residencias que conocemos y admiramos.

De que sirve un palacio ?

Responde en primer lugar a funciones muy concretas : colocar un gran número de personas, almacenar provisiones o mercancías, defenderse en caso de conflicto armado. El palacio es un espacio privado, muy cercano al castillo, incluso en ciudad: traduce entonces el poder de una o varias familias de potentes de la misma manera en la que el castillo traduce el poder del señor que lo ocupa. Pero es también un espacio publico : traduce entonces la potencia común, el poder de los que lo controlan y de los para quien se controla, en función del tipo de estructura política de la comunidad. Que el palacio sea atributo real en Francia y más local en Italia, en las definiciones mismas, no es una casualidad.

Si el palacio es funcional inicialmente, se vuelve rápidamente simbólico. Su fachada, exprime entonces un refinamiento técnico, artístico, y arquitectónico a la ultima moda, y propone a menudo un mensaje, escrito en todas letras (Per non dormire del palacio palazzo Bartolini), o representado por escudos de armas, formas (las ventanas "a la romana" de Baccio d’Agnolo por ejemplo), o frescos. La altura de las vueltas, la calidad de los decorados interiores, la teatralización de l’espacio desempeñan también un papel eminente. La decoración de los espacios, más o menos accesibles en función del grado de intimidad de los visitantes y familiares con los proprietarios y ordenadores de los decorados del lugar, envian un mensaje que si no específico para cada persona, por lo menos es adaptado a cada categoria de personas. Todo el palacio "se lee", y se construye pues, no sólo arquitecturalmente, sino que simbólicamente.

Arquitectura de los palacios

La Edad media deja en la sombra los constructores de palacios. Poca documentación, que sean contratos, libros de cuenta u otro, llegó hasta nosotros, y a malas penas tenemos una idea de estos personajes a pesar de todo tan importantes. Se los conoce un poco por la iconografia, pero muy superficialmente. Vestido la mayor parte del tiempo poco ricamente, el magister operarium (maestro de la obra) o maitre masson en frances, parece tener apenas más que el papel de un capataz. Y probablemente apenas más remuneración. Y esto aunque sea traído por sus funciones y por sus competencias a frecuentar los personajes màs importantes y a dirigir a veces numerosos equipos de obreros, venidos de orizontes muy diferentes. Antes mismo de que Vitruvio vuelva a la moda, en el entusiasmo intelectual del Renacimiento, el magister operarium ya es un personaje cuya curiosidad y conocimientos deben ir hacia ámbitos alejados del arte simple de construir. Sobre todo, es un hombre compartido entre lo teórico y lo practico, el diseñador tanto como el realizador y el que hace realizar concretamente in situ. Debe conocer de la piedra, de su importancia y su montaje, de todo lo que es madera y forma, que sea para uso definitivo en sus edificios (estructuras, suelos…) o para ayuda al construir, apoyar el armazón en construcción, y los arcos. Probablemente, aunque la cosa es objeto de controversias, debía conocer también el dibujo para establecer planes, galgas, y otros documentos necesarios para la buena terminación de la obra. Aunque no haya sido necesario para el realizarlos, simplemente para leerlos necesita un gran numero de conocimientos, fuera de la comun de la epoca. Se sabe poco de lo que sabía, y se sabe menos aún de su formación. Pero es importante constatar que el arquitecto medieval emplea como emblemas las herramientas de la geometría: el compás, la norma y la esquadra. Es pues muy probablemente un teórico, un hombre del plan, y no solamente un hombre de lo concreto. Visto el tamaño y el esplendor de las realizaciones de la epoca, y la organisacion del trabajo tal como se practica hoy, con arquitectos, ingenieros, obreros, capataces, etc... no es dificil imaginar el papel que tuvo.

Es necesario también destacar la importancia de sus viajes en toda Europa. La transferencia de las técnicas y estilos se hace a menudo por su mediación. Tributario de la financiación de su obra, tiene que desplazarse en busqueda de un (buen?) salario, y de obras a la altura de sus capacidades. Italia fue, para la profesion, muy favorable, al final de la Edad media. Con el RInascimento, cambia radicalmente su estatuto.

La arquitectura en el Quattrocento desempeña un papel fundamental en la renovación de las artes. Se inspira en efecto de dos elementos: la recuperación de lo antiguo y la perspectiva. Es en torno del 1415 que Poggio Bracciolini encuentra y trae a la luz el Tratado de Vitruvio. Arquitecto e ingeniero del primer siglo después de JC, este autor había reunido en diez libros todo lo que se refería aproximadamente a la ciencia de los ingenieros de su tiempo: construcción, arquitectura, hidráulica, geometría, astronomía, máquinas de guerra. La primera edición, en 1486 (primera traducción italiana en 1521), fue seguida de muchisimas otras. Por la formalización que permite, este autor da a el arquitecto (e ingeniero) la posibilidad de diferenciarse de los ejecutantes, y de dirigir los trabajos de los otros. La perspectiva, cada vez más sabia y matemática, lleva a proyectos y planes cada vez más complejos. Vitruvio permite la aparicion de un nuevo ideal de construcción, fundado sobre conceptos abstractos: la simetría, las proporciones, el empleo de una lengua estrictamente regulamentada en su vocabulario y su sintaxis arquitectural, el sistema de órdenes.

El estilo gótico, en un gusto creado por las necesidades de la técnica de construcción, y de la ingenieria, es sustituido por el estilo renacentista, donde el material se dobla a exigencias y principios estéticos superiores. El Renacimiento abandona l’ "hazaña" arquitectónica, y vuelve de nuevo a una concepción más estática. Limita la elevacion, abre menos ventanas, y las hace más pequeñas, se preocupa poco de aliviar el peso de las paredes. El aprentizaje se hace estudiando los monumentos de Roma y los de l’art romanic, considerados como último eco de las formas antiguas. Sus principios fundamentales - regularidad, simetría, proporción – se han convertido en tan familiares para nosotros, que debemos hacer un esfuerzo para realizar que son un cambio y una reacción señalada contra la Edad media empírica.

Observar un edificio del Renacimiento, es leer en el y percibir algunas constantes. El plan debe ser regular (trazados rigurosos, fachadas rectilíneas, conexiónes a ángulo derecho). Las envergaduras iguales (regularidad en el ritmo de las aperturas); la alineación de las bahías a un mismo nivel. La simetría con relación a su eje mediano debe ser perfecta, y la proporción (relación entre las dimensiones) depender de un módulo básico.

Algunos elementos vuelven regularmente: columnas, cúpulas, el conjunto tambor-cupula-linternas, la bóveda en pechinas. Los ornamentos tienen base de motivos geométricos o naturalistas. La almohadilla se utiliza en los edificios civiles como elemento del decorado.

Se instaura el principio de los órdenes: a partir de los tres órdenes Griegos (dórico, iónico y corintio) y de las dos alternativas Romanas (toscano y compuesto), Vignole publica en 1562 la Regola dei cinque ordini. Descrive como utilisar los órdenes: calculada a partir del diámetro de la columna, la altura de cada orden es diferente, y su utilización cifrada: dórico en planta baja, más sólido, iónico al primer piso, corintio al segundo y mas arriba.

Se construyen durante el Renacimiento los mismos edificios que durante la Edad media, o sea sobre todo iglesias y palacios. En Italia, se le añade la villa de campaña, que florece en las campañas de Venecia y Florencia, y la plaza pública estructurada de manera uniforme. La residencia urbana se desarrolla, el palazzo, de plan cuadrado, cerrado hacia el exterior, ensimismado sobre un patio interior central. Mantiene, en Florencia particularmente, un acceso masivo y austero, pero abre sobre un cortile interior a menudo muy décorado, y sobre jardines y loggie espectaculares.

Con Vitruvio, otros textos vinieron a completar el armazon teorico de los hombres de la epoca, que la muy nueva imprenta mucho contribuye a difundir en alta velocidad en Europa entera. El De re aedificatoria publicado por Alberti en 1450, la Regola dei cinque ordini de Vignole en 1562, los cuatro libros de Palladio en 1570 y los ocho libros de Serlio, son publicados antes del fin del siglo XVI. Arquitectura e ingenieria se presentan de hecho como ciencias de pleno derecho, y formalizan numerosos aspectos proprios. La matemática, la geometría, el dibujo, la perspectiva se vuelven indisociables. La preparación de los arquitectos debe aumentar en consecuencia. Al magister operarium medieval, formado a los oficios de la piedra y de la estructura, sucede así el arquitecto en sentido completo, quasi contemporaneo. Se le considera como un artista. Procede generalmente de medios diferentes: orfebre como Brunelleschi y Michelozzo, pintor como Vasari y Bramante, escultor como Michelangelo.

El siglo XVI modifica poco las proporciones y los estilos. Se caracteriza sobre todo por anchas entradas, por la superposición de los órdenes de manera más sistemática, y por la toma en consideración para fortificaciones y estructuras del desarrollo de armas a fuego nuevas y más potentes, y de nuevos metodos desarrollados por los ejercitos para la guerra. El maniérisme trae a una teatralización mayor aún, a una puesta en escena de los palacios y funciones que lleva a complicar los planes, abrir las perspectivas, y a imitar en aquitectura propriamente hablando los efectos de perspectiva. El arquitecto pintor desarrolla un papel nuevo, implicado a la vez en la construcción del edificio, como en todo el decorado que allí pone en lugar.

Este estilo se realiza en su livel maximo en el palacio barroco. Señal de poder, se le piensa como un objeto en sí, ensimismado en cuanto a su sentido, separado del tejido urbano que lo acoje. Es antes de todo una fachada, que respeta a la letra los preceptos vitruvianos de équilibrio, de simetría y de armonia. Pero tiene también un decorado, imponente por el lujo de detalles y de conjunto, por materiales y medidas fuera de la norma (altura, espacio delante y en torno él). Y esta primera impresion se prporciona de nuevo cuando se entra : el espectáculo está de nuevo en las proporciones, en los espacios, superpuestos, yuxtapuestos, o puestos en perspectivas muy calculadas. La funcionalidad se oculta detrás de la teatralidad, y termina a veces por desaparecer. La interioridad e intimidad se pierden, en favor de el carácter central del visitante-espectador: cada relación entre el que observa y la construcción se estudia y pone en escena. Todo, en el palacio barroco, es discursos, en detrimento de los hechos: funcionalidad, abitabilidad, el calor mismo se pierden. El juego, que estaba antes en los decorados, los intarsi en maderas raras y preciosas, los mosaicos u otros elementos del decorado, toma cuerpo y código en la arquitectura misma del palacio.